CONVERGERE
2025. Dirección audiovisual, fotografía y videoarte.
Documentación y desarrollo de contenido visual del proceso del mural ‘Convergere’.
Este proyecto audiovisual nace como necesidad de mostrar cómo el mural ‘Convergere’ puede expandirse hacia una mirada diferente en la que el objetivo deja de ser el resultado final, sino que pone en valor el proceso.
De esta manera, mi papel ha sido acompañar, observar y traducir visualmente ese recorrido a través de la fotografía y el vídeo, construyendo una narrativa paralela que dialoga con la obra de Minerva Esteve.
A lo largo de trece días de trabajo se documenta cada fase desde una mirada más artística. El resultado ha sido una serie de 21 piezas audiovisuales que no solo registran lo sucedido, sino que reinterpretan el proceso desde lo sensorial. Estas piezas se dividen en dos líneas complementarias: por un lado, una serie más conceptual y cercana al videoarte, centrada en lo visual, el ritmo y la emoción, y por otro, una narrativa más directa y espontánea, donde la propia artista comparte, desde su voz, el día a día del mural.
Ambas formas de contar conviven y se enriquecen, reflejando también nuestras propias maneras de entender la creación. En esa dualidad se encuentra, quizá, uno de los aspectos más interesantes del proyecto: no solo documentar una obra, sino generar un diálogo entre dos miradas distintas que terminan encontrándose.
Respecto a la difusión en redes, la constancia en la publicación ha sido también parte fundamental del proceso. Más allá de la visibilidad, esta rutina ha generado una especie de expectación colectiva, un punto de encuentro diario en el que el público podía formar parte del desarrollo del mural casi en tiempo real.
Así pues, mi forma de trabajar parte desde esa mirada creativa y azarosa. Registro todo aquello que, de alguna manera, me sugiere una posibilidad visual, sin una planificación cerrada. Es en el momento de revisar el material cuando comienza realmente el proceso de construcción. El montaje se convierte así en un espacio de juego, donde las imágenes encuentran su propio ritmo y sentido. Además, cabe destacar que, para mí, la música, lejos de ser un punto de partida, aparece después, como una guía emocional que termina de dar forma a la pieza.
Esta propuesta no pretende únicamente mostrar un proceso artístico, sino habitarlo. Tanto ‘Convergere’ como la documentación de este proyecto tienen un punto en común y es que, no podemos entender al mundo como algo estático, sino como una extensión viva, donde imagen, tiempo y mirada pueden converger para construir una experiencia compartida.
